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06 05/2026

Aprender sin querer aprender: cuando el estudiante se resiste

sala de maestros   por Soy SNTE 

Como docentes nos esforzamos constantemente por crear planeaciones y actividades que nos ayuden a enganchar a los estudiantes, lograr que la clase sea interesante para ellos y fomentar momentos de aprendizaje profundo, con participación activa e interés por parte del grupo, sin embargo todos hemos experimentado la frustración de encontrarnos con alumnos que no logran conectar con nuestra clase, que incluso podríamos llegar a decir que se resisten a aprender. 


Esta resistencia suele leerse como un problema individual, falta de interés, poca disciplina, desmotivación, pero bajo esa mirada, la tarea del docente se convierte en “activar” al estudiante, convencerlo, diseñar algo más atractivo, lo cual resulta en algo frustrante, tanto para el estudiante, que escucha siempre sobre su falta de disciplina, y para el docente que no logra atraer la atención del estudiante. ¿Qué otra mirada podemos poner sobre este fenómeno?

 

Lo que dice la resistencia

Resistirse es una forma de relación con el aprendizaje, a veces expresa desconexión con el contenido, otras veces saturación, cansancio o incluso una historia previa de fracaso. En ciertos casos, es una manera de afirmar autonomía, no hacer lo que se espera, al menos no de inmediato. Reducir todo eso a “falta de ganas” simplifica demasiado lo que ocurre en el aula, pero esto no significa romantizar la resistencia ni dejarla pasar. Ignorarla también tiene consecuencias, muchas veces puede causar que el grupo se fragmente, se rompa el ritmo o se instale una dinámica donde aprender se vuelve opcional. La cuestión es cómo leerla y qué hacer con ella.


¿Cuándo, cómo y dónde?

Una primera clave es observar en qué momentos aparece. ¿Surge al inicio de la actividad? ¿Después de una explicación larga? ¿Cuando el reto es demasiado alto o demasiado sencillo? La resistencia nunca es constante, tiene patrones y detectarlos permite intervenir con mayor precisión. Es importante recordar que la conducta comunica, los alumnos a veces no saben cómo expresar algo que les incomoda, una situación que están pasando o muestran sus emociones de formas que parecen distracciones. 


Otra vía es revisar el tipo de tarea en el que se da la resistencia. Actividades excesivamente cerradas, donde solo hay una respuesta correcta y poco margen de decisión, pueden reforzar la desconexión, lo cual también puede ocurrir con tareas que no hacen visible sus objetivos,  el estudiante ejecuta, pero no entiende para qué. En ambos casos, la resistencia puede ser una reacción a la falta de significado.


Comunicarnos con los alumnos

Otro factor que es necesario tener en cuenta es el vínculo entre docente y estudiante. Más allá del contenido, las actividades y las dinámicas, los alumnos se involucran por la relación que tienen con el grupo y con quién les enseña, no porque tengamos que ser amigos de cada alumno, pero si es importante construir una relación sólida, segura y confiable. Un vínculo frágil inevitablemente hará que las dificultades se amplifiquen. No se trata de “caer bien”, sino de construir un espacio donde participar no sea percibido como riesgo.


Hay estrategias concretas que pueden ayudarnos en este aspecto, desde ofrecer opciones dentro de una misma actividad, introducir momentos breves de elección, permitir distintas formas de respuesta o incluso negociar ciertos aspectos del trabajo. Estas aproximaciones no van a eliminar una resistencia, pero nos ayudarán a construir un puente para acercarnos a los alumnos. 

 

A veces no podemos cambiarlo

En ocasiones, más allá de todo nuestro esfuerzo, será necesario aceptar algo que puede resultar incómodo, no toda resistencia se resuelve. Habrá momentos en los que, pese a los ajustes, algunos estudiantes no se involucren, ya sea por factores personales que están más allá de nuestro alcance o por razones más inmediatas, pero igual de incotrolables, el clima, un evento importante en la escuela, dificultades en casa, la presencia de algún factor externo al aula, la anticipación de un día de descanso, etc. Existen muchas razones por las que un estudiante podría evitar a toda costa conectar con la clase y si bien hacer lo posible para atraer su atención es parte de nuestro trabajo, a veces también es necesario se flexibles y pensar en lograr una dinámica grupa que nos permita avanzar sin romper la disposición de quienes si están atentos al aula. 

 

Trabajar con la resistencia implica dejar de verla solo como obstáculo y empezar a leerla como información, así como flexibilizar nuestras planeaciones para llegar más lejos. ¿Qué podemos hacer para mejorar este aspecto en el aula? ¡Comparte con nosotros tu experiencia!

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