Un estudiante puede recordar una definición, repetir una explicación o resolver correctamente un ejercicio que ya practicó en clase y, aun así, tener dificultades para utilizar ese conocimiento en una situación diferente, esto puede ocurrir particularmente cuando el aprendizaje se concentra en retener información o reproducir procedimientos, sin que necesariamente se comprendan las relaciones que les dan sentido. Para identificar y atender esta dificultad, es importante proponer actividades que permitan comprobar qué han entendido los alumnos y cómo pueden utilizar lo aprendido.
Distinguir entre recordar y comprender
Siempre es importante destacar que la memorización efectivamente cumple una función importante en el aprendizaje, recordar conceptos, datos, procedimientos y vocabulario permite construir nuevos conocimientos, el problema aparece cuando recordar se convierte en el único propósito de una actividad y los estudiantes no tienen oportunidades para explicar, relacionar o utilizar esa información en otros contextos además de los vistos en clase, por ejemplo, un alumno puede memorizar una regla gramatical, pero no reconocer cómo aplica para sus habilidades de escritura o aprender una fórmula matemática y reproducirla en ejercicios conocidos, pero no identificar qué operación necesita resolver un problema cotidiano.
Por eso, además de revisar si los estudiantes recuerdan los contenidos, conviene observar si pueden explicarlos con sus propias palabras, reconocer ejemplos, establecer relaciones con otros temas y utilizarlos en situaciones que no hayan practicado exactamente de la misma manera.
Plantear preguntas para explicar el razonamiento
Una forma de identificar qué tanto han comprendido los estudiantes es pedirles que expliquen cómo llegaron a una respuesta y por qué eligieron determinado procedimiento, en lugar de limitarse a preguntar si terminaron correctamente un ejercicio, el docente puede plantear preguntas como que les ayuden a explorar por qué decidieron hacerlo de cierta manera oqué pasaría si cambian una de las condiciones, así como pedirles que lo expliquen a otras personas, sus hermanos menores o sus abuelos. Este tipo de preguntas permiten reconocer si los alumnos comprenden las relaciones detrás de un resultado o si están siguiendo instrucciones que todavía no pueden explicar.
También puede ser útil pedirles que comparen dos procedimientos, identifiquen errores en una solución o expliquen por qué una respuesta no sería adecuada, estas actividades ayudan a hacer visible el razonamiento y ofrecen al docente información para identificar qué aspectos necesitan reforzarse.
Llevar los contenidos a situaciones diferentes
Para que los estudiantes puedan utilizar lo que aprenden, necesitan enfrentarse a situaciones que les exijan recuperar sus conocimientos y adaptarlos a nuevos contextos. No se trata de convertir cada contenido en una actividad cotidiana, sino de ofrecer oportunidades para reconocer su utilidad y comprender que los conocimientos pueden emplearse de distintas maneras.
Lo nuevo y lo que ya sabemos
Los aprendizajes adquieren mayor sentido cuando los estudiantes pueden conectarlos con conocimientos que ya poseen, por eso, antes de introducir un tema, conviene explorar qué saben al respecto, qué experiencias tienen relacionadas con él y qué explicaciones han construido previamente.
Una actividad sencilla consiste en presentar una situación, imagen o problema y pedir al grupo que proponga explicaciones antes de revisar el contenido, con base en los aprendizajes que ya tienen, después, pueden contrastar sus primeras ideas con la información nueva e identificar qué cambió en su manera de comprender el tema. Este ejercicio permite recuperar conocimientos previos y reconocer ideas equivocadas o incompletas que podrían dificultar el aprendizaje posterior. En lugar de limitarse a señalar que una respuesta es incorrecta, el docente puede ayudar a los estudiantes a revisar qué información utilizaron y qué necesitan considerar para construir una explicación más precisa.
Evaluar la comprensión de distintas maneras
Si todas las actividades de evaluación piden recordar definiciones, completar ejercicios similares o reproducir información, será difícil saber si los estudiantes pueden utilizar lo aprendido de otras formas, por ello, conviene diversificar las evidencias de aprendizaje. Además de cuestionarios y ejercicios, se pueden solicitar explicaciones escritas, resolución de problemas, análisis de casos, comparaciones, elaboración de ejemplos o pequeñas exposiciones en las que los alumnos justifiquen sus decisiones.
También es importante observar qué sucede cuando una actividad presenta condiciones distintas a las practicadas en clase, si un estudiante puede resolver un ejercicio conocido, pero se pierde cuando cambia la consigna, quizá necesita más oportunidades para comprender el procedimiento y reconocer cuándo utilizarlo. Estas evidencias permiten hacer ajustes, retomar una explicación, proponer nuevos ejemplos o diseñar actividades que ayuden a establecer las relaciones que todavía no son claras.
Aplicar, revisar y volver a intentar
Comprender un contenido no siempre ocurre después de una sola explicación. Los estudiantes necesitan oportunidades para ensayar, equivocarse, revisar sus procedimientos y utilizar los conocimientos en distintos momentos. Una buena estrategia es recuperar contenidos anteriores mediante actividades breves que los relacionen con el tema actual o proponer un mismo problema con algunas variaciones para que los alumnos identifiquen qué elementos permanecen y cuáles requieren modificar su estrategia.
Cuando una respuesta es incorrecta, conviene analizar con ellos dónde surgió la dificultad y ofrecer una nueva oportunidad para resolverla. Así, el error puede convertirse en información útil para orientar el aprendizaje.
Favorecer la comprensión requiere mirar más allá de las respuestas correctas y preguntarse qué pueden hacer los estudiantes con aquello que han aprendido, el propósito no es dejar de memorizar, sino conseguir que la información que recuerdan se convierta en una herramienta para pensar y actuar. ¿Cómo ayudas a tus estudiantes a construir conocimiento más allá de la memoria?