Con el paso de los años, el docente tranquilamente domina sus contenidos, rutinas, estrategias y formas de resolver situaciones cotidianas, la experiencia otorga seguridad, conoce sus planeaciones, sus ejercicios y sus prácticas, pero esta experiencia también puede generar un efecto más silencioso, hacernos olvidar lo que se siente no saber algo, cómo se siente un estudiante frente a una actividad por primera vez, un concepto desafiante o una experiencia totalmente nueva. La distancia entre quien enseña y quien aprende se amplía cuando el maestro deja de experimentar la incomodidad del inicio, la confusión ante una instrucción poco clara o la frustración de equivocarse frente a otros, por ello es importante buscar estrategias para evitar que se isnstale en nuestras aulas la invisibilización de la experiencia del estudiante. ¿Cómo podemos lograr esto?
El valor de la primera vez
Volver a ser principiante de manera deliberada es una estrategia poderosa que puede ayudarnos a mejorar nuestra práctica docente, sencillamente porque nos ayuda a recordar cómo se siente ser el estudiante inexperto nuevamente. Esto no se trata necesariamente de hacer un posgrado, por ejemplo, la idea en realidad es aprender algo completamente nuevo desde cero, ya sea un idioma, un instrumento musical, una disciplina deportiva, una habilidad tecnológica o un taller artístico. Lo importante es que sea un terreno desconocido, donde el docente no tenga ventaja previa, realmente ser principiantes de nuevo, tomar el reto de adentrarnos en algo completamente nuevo.
Aprender como docente
Si bien vivir la experiencia ya es algo valioso para cualquier persona, para nosotros como docentes este ejercicio se trata de observar atentamente desde una mirada pedagógica. Tomarnos un tiempo determinado para observar y registrar aspectos clave en este proceso es mucho más que simplemente tomar un nuevo pasatiempo, después de cada sesión de aprendizaje es importante tomar nota de puntos importantes, como lo que nos ha resultado más difícil, cómo nos sentimos ante los desafíos, qué herramientas nos ayudaron a superar los retos, qué hizo el instructor para ayudarnos a superarlos. Este ejercicio sencillo produce hallazgos profundos, pues es útil para darnos una nueva perspectiva sobre lo que aprendemos y particularmente cómo aprendemos.
Muchos docentes descubren, por ejemplo, que las instrucciones extensas generan confusión, que necesitan ejemplos concretos antes de intentar una tarea o que el tiempo de práctica es más importante que la explicación teórica. Otros notan que la retroalimentación inmediata reduce la ansiedad, mientras que la corrección pública aumenta la inseguridad. Estas experiencias, vividas en primera persona, se convierten en insumos directos para ajustar la enseñanza. Es importante también observar a nuestros compañeros de clase, quizá algunos recursos son útiles para nosotros, pero no para otras personas, estar atentos al proceso de cada estudiante puede reforzar los nuestros y ofrecer ventanas distintas a otras herramientas.
Estudiantes vulnerables
Quizá una de las primeras transformaciones que viviremos al experimentar nuevamente la vida de estudiante es la idea del error y la vulnerabilidad que conlleva al ejercerlo frente a un grupo o personas que no conocemos. A partir de ahí es posible implementar cambios concretos que pueden transformar por completo la forma en que esto se vive en nuestras propias aulas, permitir borradores antes de evaluar, ofrecer intentos adicionales, validar el proceso antes del resultado o modelar el propio error como parte natural del aprendizaje son solo algunas estrategias que podemos implementar y que sabremos qué diferencia hacen si recientemente hemos vivido algo similar en un grupo.
Mucha información en poco tiempo
Otro ajuste frecuente ocurre en el ritmo de la clase. Cuando enfrentamos algo completamente nuevo es común y normal sentirnos saturados con demasiada información nueva en poco tiempo, aunque el ritmo de la clase sea lento o se ajuste a nuestras necesidades, al descubrir algo nuevo es normal que el cerebro sienta que es demasiado, lo cual también experimentan nuestros estudiantes de forma constante en el aula.
Comprender esto puede llevarnos a desarrollar estrategias que sirvan para dosificar el conocimiento y ligarlo a información ya conocida, lo que puede ayudar a evitar la sensación de sobrecarga, estructurar sus clases en bloques más breves, incorporar pausas activas o verificar comprensión antes de avanzar son también ejercicios que pueden ser útiles.
La empatía con el alumno
Quizá lo más relevante de un ejercicio como este es la reactivación de la empatía con el estudiante, al volver a ser principiantes la frustración deja de ser una idea abstracta y se convierte en memoria corporal, sabemos de primera mano lo que siente un alumno que enfrenta por primera vez un concepto, que tiene que aprender mucha información o que incluso encuentra algo muy difícil. Reactivar esa memoria también modifica el tono de voz, la paciencia, la disposición a explicar nuevamente y toda nuestra forma de enfrentar el aula. No es solo una cuestión teórica o conceptual, así sabemos por lo que pasa el alumno cada día.
Cambios con intención
Fortalecer nuestras estrategias pedagógicas a partir de esta experiencia es sencillo, solamente se trata de poner en marcha una reflexión real sobre lo que vivimos y qué impacto puede tener en nuestras aulas, hacernos preguntas como “¿qué voy a cambiar en mi aula a partir de lo que experimenté?” nos puede llevar a ajustes concretos, por ejemplo reducir el tiempo de explicación inicial, diseñar prácticas graduadas y ofrecer retroalimentación privada cuando sea posible. Pequeños cambios sostenidos generan efectos visibles.
Un maestro que aprende entiende mejor cómo se construye el conocimiento, al experimentar la incertidumbre, recupera la sensibilidad hacia quienes atraviesan ese mismo proceso todos los días en su aula. Y esa sensibilidad, traducida en estrategias concretas, mejora la calidad de la enseñanza más que cualquier teoría aislada. ¿Qué tan seguido experimentas la perspectiva de tus estudiantes? ¡Comparte con nosotros!