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14 01/2026

Qué hacer cuando nuestra clase no se interesa por la actividad

sala de maestros   por Soy SNTE 

Como docentes pasamos mucho tiempo preocupados por las actividades perfectas para nuestras aulas, planear nuestras sesiones, ajustar los temarios, elegir los ejercicios perfectos, todo esto lo hacemos con la idea de que nuestros estudiantes aprovechen las clases y disfruten el tiempo que pasan en el aula, sin embargo, a pesar de ese esfuerzo, hay días en los que la clase no despega, el plan estaba claro, los materiales listos, pero algo en el ambiente no termina de acomodarse, nuestros alumnos miran sin mirar, participan a medias o parecen estar en otro lugar. Esta situación es mucho más común de lo que nos gustaría y puede llegar a resultar frustrante y agotadora, incluso algunos docentes podrían llegar a verla como un fracaso personal. En realidad son una de las experiencias más comunes y más formativas del trabajo en el aula, es importante entender que pocas clases irán como las imaginamos, pues los alumnos son impredecibles. 

 

¿Qué podemos hacer en este escenario? ¿Qué implica para nuestros estudiantes y para el aprendizaje cuando esto ocurre? 

 

No sobreactuar

Cuando un grupo no se engancha con la clase, lo primero que suele activarse es la tentación de hacer más: hablar más fuerte, explicar otra vez, insistir en las instrucciones, sin embargo, muchas veces no necesitamos más energía o medidas más estrictas, sino una lectura más fina de lo que está pasando. El cansancio, una discusión previa, un tema que no conecta con su mundo o simplemente un mal día colectivo pueden bloquear la disposición para aprender, es muy importante detenerse unos minutos para observar al grupo y reconocer el clima de nuestra aula, lo cual puede ser más productivo que insistir en actividades que no encuentran respuesta. 

 

El aprendizaje es un proceso

Es importante recordar que el aprendizaje no es una línea recta, una clase que parece no funcionar puede estar sembrando algo que germinará después. A veces el silencio incómodo, la confusión o incluso el rechazo inicial son parte del proceso de apropiación de un contenido nuevo, seguir el ritmo que proponen los alumnos con sus reacciones e intereses puede ayudarnos más a proponer actividades y ejercicios que les ayuden a profundizar su aprendizaje. 

 

Es necesario recordar que no todo aprendizaje debe ser visible y entusiasta desde el primer momento, muchas veces, en la práctica real, los verdaderos avances ocurren de manera lenta y casi imperceptible.

 

Ser flexible

Hacer ajustes en el momento que se requieren es una habilidad pedagógica clave, a veces nos damos cuenta de que algo que hemos propuesto no funciona y es necesario cambiar el ritmo, modificar nuestras instrucciones, proponer una breve conversación o incluso reconocer abiertamente que algo no está saliendo como se esperaba puede abrir un espacio de honestidad que reconecta al grupo. Los estudiantes no necesitan docentes perfectos, sino adultos que sepan leer el contexto y tomar decisiones flexibles de acuerdo a sus necesidades, lo cual a veces implica probar cosas nuevas y estar dispuestos a que no todo salga como nos imaginamos. En ese movimiento se construye una enseñanza más auténtica.

 

Escuchar a los alumnos

La voz de los estudiantes es siempre fundamental en todo el proceso educativo. Es verdad que como docentes sabemos qué funciona en ciertas actividades o metodologías y sabemos con claridad qué puede o no cambiar, pero también es muy importante escuchar a los estudiantes, saber qué les gusta, qué les interesa, qué se les dificulta o simplemente no les gusta de las actividades. Esto nos da oportunidad de recalibrar algunas partes de nuestra planeación y también de hacerle saber a ellos cuando algo no puede cambiarse, las razones detrás de esto y la importancia de lo que están haciendo para aprender. Tanto ellos como nosotros estaremos menos frustrados y mucho más dispuestos a trabajar con lo que tenemos al frente. 

 

Aceptar que algunas clases no enganchan nos ayuda a comprender que la enseñanza es un proceso vivo, atravesado por personas, emociones y circunstancias. ¿Te ha pasado que tu grupo no logra interesarse por actividades que tenías preparadas? ¿Qué haces en esa situación?

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