José Doroteo Arango Arámbula, mejor conocido como Pancho Villa, fue asesinado el 20 de julio de 1923 en Hidalgo del Parral, Chihuahua.
Para ese entonces Villa ya se había retirado de la vida militar. Después de firmar la paz con el gobierno de Adolfo de la Huerta en 1920, vivía en la Hacienda de Canutillo, Durango. Ese día estaba en Parral porque iba a un bautizo familiar.
Alrededor de las 8 de la mañana, mientras conducía su automóvil Dodge por el cruce de las calles Gabino Barreda y Juárez, fue emboscado. Al menos nueve tiradores escondidos en una casa abrieron fuego.
Fue una ejecución brutal: se contaron más de 150 disparos contra el coche y Villa recibió entre 14 y 47 balazos, muriendo al instante a los 45 años. En el ataque también murieron su secretario y su chofer.
¿Quién lo mandó matar?
Nunca hubo una investigación formal. El gobierno de Álvaro Obregón prometió esclarecer el crimen, pero nunca lo hizo. La versión más aceptada es que fue una conspiración de políticos y militares del nuevo régimen que veían a Villa como una amenaza, por su popularidad y por temor a que se levantara en armas de nuevo. Se señala principalmente a Jesús Salas Barraza, diputado local, como autor material, pero con el posible respaldo de Obregón y Plutarco Elías Calles.
Su muerte marcó el fin del último gran caudillo de la Revolución Mexicana. Fue enterrado primero en Parral y en 1976 sus restos fueron trasladados al Monumento a la Revolución en la Ciudad de México.