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26 03/2026

La identidad fuera del aula: quién eres cuando no estás enseñando

sala de maestros   por Soy SNTE 

Sabemos que el la docencia no es solo un trabajo, es una práctica que involucra la palabra, el vínculo, la presencia constante frente a otros. Como docentes no solo completamos tareas o rellenamos formatos, en realidad nos vinculamos con los estudiantes y muchas partes de nuestra vida cotidiana se relacionan con las clases que impartimos. Con el tiempo, no es extraño que ese rol se expanda y termine ocupando más espacio del que imaginábamos al llegar al aula, nuestra labor se filtra en la forma de hablar, de organizar el tiempo, incluso de mirar el mundo.

 

Ser docente deja huella, pero dejar que esto ocupe todos los espacios de nuestra vida personal puede llegar a ser un desafío. 

 

El reto de enseñar

Para cualquier persona, a veces ocurre que la identidad se concentra demasiado en el trabajo y esto provoca que al tener cualquier dificultad en ese ámbito esta pese el doble. Un mal día no es solo un mal día, de pronto se siente como un cuestionamiento personal o como una falla inherente a la persona. Para un docente, una clase que no funciona no se queda en lo profesional, se desliza hacia ideas más complejas, para muchos puede implicar temas como el “no soy suficiente”, pues nuestro trabajo no es solamente un número o un resultado abstracto.
 

Por todo esto, sostener espacios fuera del aula no es un lujo, es una necesidad, fundamental para nuestra salud física y mental, aunque nuestro trabajo sea particular no implica que deba absorbernos como personas. 
 

Una separación necesaria

No se trata de construir una vida completamente separada de la vida laboral, algo que no siempre es posible ni deseable para quienes se apasionan por su trabajo, sino de permitir que existan otras versiones de uno mismo que puedan desarrollarse libremente, intereses que no estén ligados a enseñar, actividades donde no haya que explicar, guiar o evaluar, vínculos en los que no se ocupe el lugar de guía de grupo. 
 

Si bien estas partes del trabajo pueden ser importantes para nosotros también pueden resultar agotadoras y estrestantes, además de crear una incógnita muy importante de resolver, qué hay debajo de ese docente, quiénes somos además de eso. Resolverlo no se trata de vivir angustiados por crisis de identidad, sino de tener la certeza de que no somos solamente nuestra labor y por lo tanto, incluso en los días malos somos mucho más. 
 

Espacios donde no se sea docente

Encontrar este espacio puede tomar muchas formas, y no necesariamente requerir grandes cambios. A veces es algo tan simple como retomar una actividad que se había dejado, explorar un interés nuevo o dedicar tiempo a algo que no tiene un objetivo productivo claro son más que suficientes para desarrollarnos lejos del trabajo, la idea es que tengamos lugares para desarrollar nuestras habilidades, pasiones y relaciones sin depender de la docencia. Leer por gusto, moverse, crear, aprender algo nuevo como bailar, cualquier espacio puede brindarnos esta posibilidad. 

 

Revisar nuestras creencias

Hacer lugar para ser quienes somos también implica revisar ciertas ideas que circulan con fuerza en el ámbito educativo, que siempre se podría hacer más, que el tiempo personal es negociable, que la entrega es una medida de compromiso, mitos y creencias que si bien de lejos podríamos desmentirlas, de cerca se instalan en nuestro imaginario personal y es muy difícil dejarlas ir.

 

Es verdad que un docente tiene una gran responsabilidad, pero resguardar los límites que nos permiten cuidarnos es fundamental, pues bajo una lógica distinta, cualquier espacio fuera del trabajo puede sentirse como un descuido y cualquier error, como una falla personal. Sostener una identidad más amplia no resta compromiso, por el contrario lo sostiene, nos permite descansar y rendir mejor en el día a día, darlo todo sin perdernos en el camino. 
 

Cuando la docencia no lo ocupa todo, también cambia la forma en que se está dentro del aula. Hay menos urgencia por demostrar, menos peso en cada error, más margen para moverse con flexibilidad.

 

¿Alguna vez has sentido que tu trabajo lo ocupa todo? ¿Qué te ha ayudado a reafirmar tu identidad? ¡Comparte con nosotros! 
 

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