Manuel María Ponce Cuéllar nació el 8 de diciembre de 1882 en Fresnillo, Zacatecas, en una familia numerosa: fue el doceavo de trece hermanos. Aunque nació en Zacatecas, su vida y su música se formaron en Aguascalientes, a donde su familia se mudó cuando él era apenas un bebé. Fue ahí donde escuchó por primera vez las canciones y ritmos del pueblo mexicano que marcarían toda su obra.
Ponce creció muy unido a su familia, especialmente a su hermana Josefina, quien lo apoyó para que estudiara música. Desde niño mostró un talento enorme para el piano. Más tarde, en 1917, se casó con Clementina Maurel, una cantante francesa que no sólo fue su esposa, sino también su musa y la principal intérprete de sus canciones. No tuvieron hijos, pero juntos compartieron la vida y el arte hasta la muerte de Ponce, el 24 de abril de 1948 en la Ciudad de México.
La gran aportación de Manuel M. Ponce fue rescatar la música popular de México. Antes de él, los jarabes, corridos y canciones rancheras se tocaban en fiestas, pero no en las salas de concierto. Ponce fue el primero en tomar esas melodías del pueblo y transformarlas en obras elegantes para piano, guitarra y orquesta. Gracias a él, el mundo empezó a respetar la música mexicana como “música de arte”.
Para lograrlo, se preparó como pocos. Estudió en el Conservatorio Nacional de México y después viajó a Italia y Alemania para aprender de los grandes maestros europeos. Su meta siempre fue clara: juntar lo mejor de la técnica clásica con el alma de México.
Dejó más de 300 composiciones. La más conocida es Estrellita, una canción que ha dado la vuelta al mundo y que han interpretado desde mariachis hasta orquestas sinfónicas. También compuso el Concierto del Sur para guitarra y orquesta, escrito para su amigo Andrés Segovia. Con esa obra, Ponce logró que la guitarra dejara de verse solo como instrumento popular y entrara a los grandes teatros. Otras piezas clave son el Intermezzo No. 1 y la Balada Mexicana, obras para piano donde se escucha el México más profundo.
Ponce no solo compuso: también enseñó. Fue director del Conservatorio Nacional y de la Orquesta Sinfónica de México. Ahí formó a músicos que después serían leyendas, como Carlos Chávez y Silvestre Revueltas. Su influencia fue tan grande que hoy se le considera el “padre del nacionalismo musical mexicano”.
Manuel M. Ponce fue, en pocas palabras, el puente entre la música del pueblo y la música de concierto. Un zacatecano que con su piano le demostró al mundo que las melodías mexicanas también podían llenar los teatros más importantes.
Sus restos se encuentran en la Rotonda de las Personas Ilustres.