Sala de Maestros
  • SOY SNTE
  • APOYO AL DOCENTE
  • ARCHIVO HISTÓRICO
    • En la punta de la lengua
    • Crónicas de Pandemia
    • Efemérides
    • Saber más
    • Noticias
    • Mapa de Sitio
  • SOY SNTE
  • APOYO AL DOCENTE
  • ARCHIVO HISTÓRICO
    • En la punta de la lengua
    • Efemérides
    • Saber más
    • Noticias
    • Mapa de Sitio
Desafíos de los trabajadores
wa snte
blog images
07 10/2026

Qué hacer cuando el grupo está cansado y la clase no fluye

sala de maestros   por Soy SNTE 

Como docentes, hemos experimentado toda clase de momentos en las aulas, sabemos muy bien que hay días en los que todo fluye de maravilla y algunos eotros en los que el grupo simplemente no responde. Las instrucciones tienen que repetirse, las participaciones disminuyen, las actividades avanzan con lentitud y cualquier tarea parece requerir el doble de esfuerzo. La primera reacción puede ser pensar que los estudiantes están distraídos o que hace falta exigirles más, pero no siempre es así, a veces el problema no está en la disposición del grupo o en una cuestión de actitud, sino en que sus niveles de energía no corresponden con lo que la clase está demandando.

 

Reconocer esto puede resultar incómodo, podemos llegar a sentir que hay algo que no estamos haciendo bien o que no logramos alcanzar los objetivos, sin embargo, cuando observamos lo que pasa en nuestra clase y adaptamos los contenidos a las necesidades que percibimos es más probable que el aprendizaje sea exitoso que si intentamos hacerlo a través de la presión, se trata de ajustar la manera de trabajar para que la clase siga siendo posible. 

 

¿Cómo tomar acción?

Antes de hacerlo, conviene observar qué está pasando y tomarlo en cuenta para cualquier estrategia. ¿El cansancio aparece después de varias horas de clase?, ¿ocurre a determinada hora?, ¿la actividad exige demasiada concentración?, ¿el grupo viene de una situación emocionalmente intensa?, ¿o simplemente lleva demasiado tiempo trabajando sin una pausa?

 

Una vez identificado el momento, pueden hacerse pequeños cambios sin necesidad de modificar por completo la planeación. Si una actividad requiere mucha atención sostenida, puede ser útil dividirla en partes más breves; una explicación extensa puede convertirse en una pregunta para discutir en parejas; una lectura puede alternarse con momentos de conversación; un ejercicio escrito puede dar paso a una actividad en la que los estudiantes tengan que moverse o interactuar. A veces lo único que hace falta es una pequeña pausa, un cambio de actividad o la oportunidad de estirar los músculos. 

 

La transición

En ocasiones lo que pasa es que ha habido un cambio demasiado abrupto o, por el contrario, que la clase se ha estacionado en una misma situación, por eso para recuperar la atención de nuestros alumnos conviene comenzar con algo que permita al grupo volver gradualmente. Una pregunta sencilla relacionada con el tema, una situación para resolver entre compañeros o una actividad breve que active conocimientos previos puede funcionar mejor que comenzar directamente con la parte más exigente de la sesión.

 

No todas las pausas tienen que ser recreativas. Un cambio de ritmo de dos o tres minutos puede ser suficiente. Levantarse para comparar respuestas, cambiar de lugar para trabajar con otra persona, escribir una respuesta en el pizarrón o simplemente detenerse para organizar los materiales puede ayudar a romper la sensación de que la clase se ha vuelto interminable.

 

¿Y si el cansancio es generalizado? 

Cuando el cansancio es generalizado, también conviene reducir las demandas que no son indispensables. Si el objetivo de la sesión es comprender un concepto, quizá no sea necesario completar todas las actividades planeadas o elegir una tarea que permita alcanzar el propósito principal puede ser más productivo que insistir en terminar cada ejercicio mientras la atención del grupo continúa.

 

Es importante recordar que no basta con cambiar de actividad. Cuando implementamo alguna estrategia para esto, es importante observar si los estudiantes participan más, comprenden mejor o pueden retomar el trabajo. Si no ocurre, quizá sea necesario cambiar la ruta de la clase un poco más y flexibilizar los contenidos que pensamos para el día. 

 

Cierra sin prolongar innecesariamente la sesión

Cuando el objetivo principal se haya alcanzado, un cierre breve puede ser más útil que intentar llenar hasta el último minuto con actividades. Una pregunta final, una conclusión colectiva o una nota sobre lo aprendido permite terminar con claridad e incluso podemos agregar alguna actividad que les ayude a regularse antes de irse a casa o cambiar de clase. 

 

¿Qué tanto pasa en el grupo?

También es importante distinguir entre un día de cansancio y un problema que se repite. Si un grupo parece agotado constantemente, quizá valga la pena revisar horarios, carga de trabajo, cantidad de tareas, duración de las actividades o incluso situaciones que estén afectando su bienestar. No todo puede resolverse modificando una dinámica de clase. 

 

El cansancio forma parte de la experiencia escolar. Pretender que todos los grupos mantengan el mismo nivel de atención durante toda la jornada puede llevar al docente a interpretar cualquier disminución de energía como falta de disciplina. A veces, enseñar también consiste en reconocer cuándo es necesario cambiar el ritmo. ¿Cómo abordas estas situaciones en tus clases? ¡Comparte tus ideas!

grupo facebook

RECOMENDADO

¡Aquí podrás encontrar contenido pensado para ti!

ÚLTIMAS PUBLICACIONES

© 2017 SoySNTE Derechos reservados.
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación
República de Venezuela No. 44, 5to. Piso Col. Centro, C.P. 06020, México, DF
Email:contacto@soysnte.mx

Aviso de privacidad
Aviso Legal

  • Facebook
  • Messenger
  • Correo
  • Acerca de Sala de Maestros