La retroalimentación es una herramienta clave en el proceso de enseñanza-aprendizaje, cuando se hace de manera efectiva, ayuda a los estudiantes a mejorar su desempeño, a fortalecer su motivación y confianza en sí mismos, pues es útil para hacerles ver sus fortalezas y entender mejor cómo aproximarse a sus desafíos. Sin embargo ser el docente y estar a cargo de esa retroalimetación no siempre es fácil, pues tenemos el peso de la evaluación, las calificaciones, las tareas, las planeaciones y todo lo que conlleva dar clases.
¿Cómo podemos dar una retroalimetación efectiva más allá de las calificaciones que no implique mucho más trabajo para el docente?
Sé claro y específico
La retroalimentación debe centrarse en aspectos concretos del trabajo del estudiante. En lugar de comentarios generales como "buen trabajo", es más útil brindar observaciones focalizadas, por ejemplo: "Tu argumentación es sólida y está bien estructurada, pero podrías agregar más ejemplos para reforzar tu idea". Esto permite que el estudiante sepa qué está haciendo bien y qué puede mejorar.
Ojo en el proceso, no solo en el resultado
Resaltar el esfuerzo y las estrategias utilizadas por los estudiantes ayuda a fomentar una mentalidad de crecimiento. En lugar de señalar si los alumnos son buenos para una materia en específico o malos para otras, podemos enfocarnos en sus habilidades y esfuerzos específicos, decir que ha logrado superar retos en áreas específicas o ayudarlos a ver por qué mejoraron sin darse cuenta será muy importante. Hacerles ver el avance que han tenido gracias a su esfuerzo hará más sencillo el superar los desafíos, pues tendrán motivación constante.
Piensa en positivo
La forma en que se transmite la retroalimentación es crucial. Un comentario positivo y alentador puede inspirar al estudiante a seguir mejorando. En cambio, una crítica dura o poco clara podría desmotivarlo. Intenta equilibrar los señalamientos de mejora con el reconocimiento de los logros.
También es importante abordarlo en el momento adecuado, no siempre estamos en la disposición de recibir críticas por constructivas que sean, así mismo es importante no dejar pasar demasiado tiempo, pues el alumno podría olvidar detalles importantes de su proceso. Toda observación más efectiva cuando se da en el momento adecuado, crea espacios flexibles para los estudiantes en los que sepan que recibirán observaciones.
Comienza con preguntas
En lugar de solo decirle al estudiante qué mejorar, haz preguntas que lo lleven a analizar su propio trabajo. Por ejemplo, "¿Cómo podrías hacer esta parte más clara?" o "¿Qué estrategias podrías usar para mejorar tu organización?", ellos mismos pueden encontrar las áreas de oportunidad y recuperar sus aciertos.
Finaliza con un plan de acción
Es importante que la retroalimentación no solo se quede en la observación, sino que lleve a una acción concreta. Esto ayuda a los estudiantes a visualizar el siguiente paso para mejorar. Construye junto con ellos planes de acción para resolver sus retos y fortalecer lso aspectos más destacados de su proceso.
La retroalimentación efectiva ayuda a mejorar el aprendizaje y fortalecer relación entre docente y estudiante. ¿Cúales son tus estrategias para dar retroalimentación?