Aunque trabajamos en nuestras planeaciones desde el inicio del ciclo y las revisamos constantemente conforme las clases pasan, enseñar y dar clases implica mucho más que seguir un plan. En cada sesión, el docente toma decenas constantemente, a veces cientos de decisiones pequeñas en segundos, a quién darle la palabra, cuándo corregir, cuándo dejar pasar un error, si seguir con una actividad o modificarla sobre la marcha, cómo responder a una duda inesperada, todo este flujo constante de elecciones forma parte de los factores que pueden dejarnos agotados al finalizar el día.
El paso del día
Al inicio del día, todas nuestras actividades se sienten frescas y claras, incluso estimulantes, pero conforme pasa el día, el continuo vaivén de estar a cargo de la clase puede convertirse en algo agotador y desgastante, lo cual poco a poco nos hace sentir que incluso las decisiones más pequeñas implican un esfuerzo más grande, es posible entonces sentir que la duda, la impulsividad o la necesidad de optar por la opción más sencilla aunque no sea la más adecuada se hagan presentes, lo cual es normal después de un día de trabajo, la cuestión es que en el contexto del aula, esto puede traducirse en clases menos estructuradas, respuestas menos precisas o una sensación general de estar saturados.
Ahorrar energía
Una estrategia sencilla para reducir esta carga es trasladar parte de las decisiones que tomamos en el día fuera del momento de la clase, lo cual puede ayudarnos a sentirnos mucho más en control incluso cuando ya estamos cansados y con menos ansiedad, pues tenemos un plan que podemos seguir tranquilamente. Definir de antemano ciertos criterios puede liberar mucha energía mental, por ejemplo, hacer planes para abordar diferentes actividades por si alguna no sale cómo lo esperábamos, bajo qué condiciones se interrumpe una actividad, o cómo se distribuyen los turnos de participación, estas pequeñas estrategias llevadas al aula pueden ayudarnos a reducir la carga mental de la clase y a tomar mejores decisiones incluso al final del día. Esto no se trata de rigidizar la enseñanza, solamente de tener planes a la mano para ser flexibles con calma.
Predictibilidad
Las rutinas también juegan un papel clave. Cuando ciertas dinámicas se vuelven predecibles, tanto para el docente como para los estudiantes, disminuye la cantidad de decisiones necesarias a lo largo del día y en general evitamos la incertidumbre de los días agitados e impredecibles. Iniciar la clase siempre de forma similar, tener estructuras claras para actividades recurrentes o cerrar con un mismo tipo de reflexión son formas de automatizar partes del proceso que también ayudan a nuestro cerebro a estar más tranquilo.
Reducir las expectativas
Otra estrategia importante es aceptar que no todas las clases tienen que ser perfectas, muchas veces parte del desgaste viene de la expectativa de dar siempre la mejor clase y por lo tanto tomar las mejores decisiones en todo momento, lo cual nos hace estar en tensión durante el día. En la práctica, es importante aceptar que nuestras decisiones son suficientemente buenas, y reconocerlo reduce la presión que sentimos con cada paso. No porque debamos descuidar ningún aspecto de la enseñanza, más bien se trata de entender que el aula es un espacio dinámico donde la perfección no es un criterio realista.
Respira y descansa
Así como hemos integrado la idea de las pausas activas para que los estudiantes reinicien su energía, también es útil incorporar pausas conscientes para nosotros, aunque sean breves pueden cambiar cómo nos sentimos para tomar decisiones y en general para nuestra labor. Detenerse unos segundos antes de responder o cambiar de actividad puede ayudar a tomar decisiones más claras y evitar la reacción automática, aprovechar esas pausas que hacemos con los alumnos o integrar algunas actividades que nos permitan respirar profundamente a nosotros también pueden ser la diferencia. Aunque parezca mínimo, este tipo de micro-pausas puede marcar una diferencia acumulativa a lo largo del día.
¿Has notado que el agotamiento acumulado cambia la forma en que tomas decisiones cotidianas? ¡Comparte tus ideas para superar esta fatiga con nosotros!