El Día Internacional de las Personas de Edad de las Naciones Unidas de 2026, bajo el lema “La era de la longevidad: repensar los sistemas para vivir más tiempo”, invita a los gobiernos, la sociedad civil, el sector privado, los investigadores y las propias personas mayores a examinar cómo las sociedades pueden lograr que los años de vida adicionales se traduzcan en una vida sana, productiva, digna y equitativa para todos.
La humanidad vive más tiempo que nunca. La esperanza de vida mundial ha aumentado constantemente durante más de siete décadas; sin embargo, la brecha entre la esperanza de vida y la esperanza de vida saludable alcanzó los 9,6 años en 2019, lo que refleja la creciente carga de las enfermedades no transmisibles. El aumento de la longevidad centra la atención en cómo se experimentan la salud, las condiciones socioeconómicas y los derechos humanos a lo largo de la vida.
La longevidad incide en los sistemas de salud, los mercados laborales, la protección social, la educación, la vivienda y la sostenibilidad fiscal de una manera que no puede abordarse de forma aislada. Cuando los años se viven con buena salud y con el respaldo de mercados laborales inclusivos y una protección social eficaz, el aumento de la longevidad puede generar un “dividendo de la longevidad”. Por el contrario, si no mejora la esperanza de vida saludable, las personas mayores corren el riesgo de pasar más años con mala salud, lo que limita sus capacidades funcionales, su bienestar, su autonomía y su participación.
El Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento (MIPAA), aprobado en 2002, sigue siendo la piedra angular de los esfuerzos internacionales, a la par de una dinámica creciente orientada a fortalecer el marco de derechos humanos para las personas mayores. La conmemoración de este año invita a todas las partes interesadas a examinar cómo las sociedades pueden garantizar que los años de vida adicionales se traduzcan en vidas sanas, productivas, dignas y equitativas para todos.
El 14 de diciembre de 1990, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 1 de octubre Día Internacional de las Personas de Edad.