La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el tema del Día Internacional de las Mujeres Rurales de este año: “Las mujeres rurales agricultoras cuidan la Madre Naturaleza”, rinde homenaje al trabajo que las mujeres rurales realizan a diario: conservar semillas, proteger la biodiversidad, gestionar el agua y restaurar tierras degradadas. Ellas alimentan a las comunidades, sostienen los medios de vida y salvaguardan los recursos naturales de los que todos dependemos. En este día, celebramos sus conocimientos y su liderazgo en la construcción de un futuro más resiliente.
Sin embargo, sus derechos, recursos y poder de decisión con demasiada frecuencia resultan insuficientes en comparación con sus contribuciones. Las mujeres rurales necesitan derechos exigibles sobre la tierra, el agua y los recursos naturales; igualdad de acceso al financiamiento, a los mercados, a la tecnología y a los servicios agrícolas; trabajo decente, protección social e infraestructura resiliente. Su trabajo de cuidados no remunerado debe ser reconocido, reducido y redistribuido.
El Año Internacional de la Mujer Agricultora y las reuniones de este año, en el marco de las tres Convenciones de Río sobre cambio climático, biodiversidad y desertificación, brindan una oportunidad para convertir el reconocimiento en acción. Las mujeres rurales deben contribuir a dar forma a las políticas agrícolas y decidir cómo se utilizan los recursos financieros para abordar el cambio climático, proteger la biodiversidad y restaurar las tierras. Su liderazgo debe reflejarse en los compromisos, los presupuestos y las acciones.
ONU Mujeres hace un llamado a los gobiernos, las instituciones financieras, las empresas y los socios para el desarrollo a invertir directamente en las mujeres rurales y eliminar las barreras que limitan su autonomía económica y su liderazgo ambiental. Los derechos, los recursos y el poder deben corresponder a sus contribuciones a los sistemas alimentarios, a la tierra, al agua y a la biodiversidad.
La ONU hace un llamado a todos los países miembros para que promuevan su labor como proveedoras de alimentos y protectoras del medio ambiente, reivindicar su participación en la toma de decisiones dentro de sus comunidades y promocionar las zonas rurales en las que puedan contar con las mismas oportunidades que los hombres.