Los primeros indicios sobre la importancia de cuidar el medio ambiente surgen en 1972, cuando en la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente en Estocolmo, Suecia expresó su interés en crear conciencia e implementar principios útiles a la sociedad como una guía para preservar y mejorar el medio ambiente.
Y no fue hasta 1975 durante el Seminario Internacional de Educación Ambiental en el que participaron expertos de más de 70 naciones, que plasmaron sus objetivos básicos en la Carta de Belgrado. Definieron seis puntos capitales para ayudar a los grupos sociales y a las personas a involucrarse activamente en el logro de esos objetivos.
A continuación se presentan los objetivos principales de la Educación Ambiental que se encuentran dentro de la Declaración de Tbilisi:
La educación ambiental debe ser un proceso continuo y permanente que se debe ir adaptando a las necesidades de cada época dando respuesta a las crisis que afectan al planeta. Esta conmemoración busca que cada individuo identifique las problemáticas ambientales que viven de manera cotidiana, buscando soluciones y tengan participación activa.
Para la PROFEPA la educación ambiental es un pilar fundamental para lograr que las leyes ambientales se apliquen de manera correcta. La Procuraduría participa de manera activa en la capacitación de los elementos de los Comités de Vigilancia Ambiental Participativa y promueve la educación ambiental en niños y jóvenes.