La Organización de las Naciones Unidas (ONU) eligió el tema para 2026: ”Acción local para un impacto mundial” con una idea que considera poderosa: los grandes cambios comienzan a pequeña escala. El éxito de este plan para evitar la pérdida de biodiversidad depende de la fuerza de las acciones locales, del compromiso de comunidades, organizaciones y gobiernos trabajando conjuntamente.
La ONU menciona que la biodiversidad es la amplia variedad de plantas, animales y microorganismos existentes, pero también incluye las diferencias genéticas dentro de cada especie como las variedades de cultivos y las razas de ganado, así como la variedad de ecosistemas lagos, bosques, desiertos, campos agrarios que albergan múltiples interacciones entre sus miembros y su entorno.
La actividad humana ha alterado el medio ambiente terrestre en un 75% y el marino en un 66%; un millón de especies de animales y vegetales están en peligro de extinción.
El plan de la ONU para la biodiversidad acordó medidas para restaurar el 30% de los ecosistemas degradados y conservar el 30% de las tierras, las aguas y los mares para 2030. Actualmente, solo el 17% de las tierras y alrededor del 8% de las áreas marinas están protegidas.
Los recursos biológicos son los pilares que sustentan las civilizaciones. Los peces proporcionan el 20% de las proteínas animales a unos 3 mil millones de personas. Más del 80% de la dieta humana está basada en plantas y, aproximadamente, el 80% de las personas que viven en las zonas rurales de países en desarrollo dependen de medicamentos tradicionales obtenidos de la vegetación de su entorno.
Los bosques están amenazados por la deforestación, así como otros ecosistemas que son de vital importancia para sustentar la vida en la Tierra y juegan un papel importante en la lucha contra el cambio climático.
La salud de nuestro planeta también juega un papel importante en la aparición de enfermedades transmisibles entre animales y humanos. A medida que continuamos invadiendo ecosistemas frágiles, nos ponemos en contacto cada vez mayor con la fauna silvestre, lo que permite que los patógenos de la vida silvestre se extiendan al ganado y a los humanos.
Si bien cada vez somos más conscientes de que la diversidad biológica es un bien mundial de gran valor para las generaciones presentes y futuras, el número de especies y ecosistemas disminuyen a un ritmo acelerado debido a la actividad humana. Dada la importancia de la educación y la conciencia públicas sobre esta amenaza, las Naciones Unidas decidieron proclamar la celebración del Día Internacional de la Diversidad Biológica cada año.