Un equinoccio es un fenómeno astronómico que ocurre dos veces al año, en primavera y en otoño. En ese momento, el día y la noche tienen aproximadamente la misma duración.
El inicio de la estación primaveral ocurrirá el 20 de marzo y no el 21 de marzo debido a la forma en que la Tierra se mueve en su órbita alrededor del Sol. Este fenómeno marca el momento en que el Sol cruza el ecuador celeste, dando lugar a un día y una noche casi iguales en duración en todo el planeta.
Para este año, en nuestro país ocurrirá el 20 de marzo a las 3:01 horas (tiempo del centro de México), momento en el que el Sol cruzará el ecuador celeste, resultando en días y noches de duración casi igual en todo el mundo.
Es importante precisar que en el hemisferio norte, el equinoccio de primavera suele ocurrir alrededor del 20 o 21 de marzo, mientras que el equinoccio de otoño suele ocurrir alrededor del 22 o 23 de septiembre.
La principal diferencia entre un solsticio y un equinoccio es la posición del Sol en relación con el ecuador.
En el equinoccio el sol está exactamente sobre el ecuador mientras que en el solsticio está en el punto más alto o más bajo en el cielo.
Además en el equinoccio el día y noche tienen la misma duración mientras que el solsticio los días son más largos en el verano y más cortos en el de invierno.
El equinoccio de primavera tiene un significado espiritual de renovación, armonía y nuevos comienzos. Se asocia con la luz, la fertilidad y el renacimiento. En nuestro país, para los agricultores, significa el nuevo año de siembra, y los guía en el proceso de agricultura tradicional, que les dice cuándo cultivar, y cuándo recoger los frutos del cultivo.
Este evento tiene un profundo significado cultural y astronómico para los antiguos mayas. Cada año, alrededor del 21 de marzo, el sol se alinea perfectamente con la pirámide de Kukulcán, creando un espectáculo visual impresionante que ha cautivado a la gente durante siglos.
Los expertos mencionan que la construcción de la pirámide de Chichen Itzá fue el contar con un lugar donde los mayas pudieran adorar y rendir culto a su dios Kukulcán. Este quedaba representado en forma de serpiente y por ello esta figura aparece en la decoración del templo.
Otras teorías defienden que el sol también influyó en la construcción de la pirámide de Chichen Itzá, aunque la propia decoración hace alusiones también al dios de la lluvia. Asimismo, refleja el profundo conocimiento de esta civilización en diferentes materias, como la geometría, las matemáticas, la astronomía y la acústica.