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En un mundo en constante cambio es inevitable que las escuelas evolucionen. Los propios alumnos llegan con expectativas distintas a los alumnos que teníamos hace años y esto orilla a los docentes a buscar nuevas aproximaciones, pero no siempre es fácil adaptarnos a una realidad que se mueve a gran velocidad. Quizá es por ello que distintas metodologías han encontrado un nuevo auge, algunas extraídas de ámbitos que no tienen nada que ver con la educación, pero que han aportado excelentes perspectivas para abordar el aprendizaje en el aula.
El design thinking o pensamiento de diseño es algo que ha cobrado importancia para algunas escuelas. ¿Ya has oído hablar de esto? ¡Aquí te damos las claves de esta metodología!
Se trata de una metodología que tiene su origen en la industria, en el proceso que llevan a cabo los equipos de diseño para presentar soluciones a distintas problemáticas, pensadas directamente en un usuario específico, y se trata de que los equipos aporten, desde el pensamiento analítico, pero también de la creatividad, soluciones distintas. En conjunto, varias mentes pueden llegar a crear una solución mucho más rica de lo que haría una sola.
Esta metodología está muy relacionada con otras aproximaciones, como el Aprendizaje Basado en Proyectos o el Aprendizaje Colaborativo, pues se trata de dar solución a una problemática específica y poner en práctica el conocimiento adquirido.
En equipos, los alumnos llegan a conocerse mejor, exponen sus ideas y las ponen a prueba, a través de prototipos y cuestionamientos de sus propios compañeros.
Lo primero es definir una problemática para proponer a los alumnos, esta debe ser clara y específica, podría ser un problema que tengan en su comunidad o incluso en su propia aula. El contexto es importante, entre más información tengan los estudiantes para estudiarla, analizarla y comprenderla, mejores serán las soluciones y más motivados se sentirán. Ya con un tema definido, el pensamiento de diseño sigue cinco fases.
La empatía es uno de los elementos clave del design thinking. Debe existir entre los miembros del equipo, pero además es muy importante que, para analizar el problema a solucionar, los equipos sean empáticos con los usuarios finales o con las personas vinculadas a esta problemática, que comprendan su contexto, su experiencia, sus expectativas. Al analizar el problema propuesto es necesario que los alumnos se pongan en el lugar del usuario final.
Aquí se trata de concretar los alcances de nuestro problema, especificar cuáles serán las características de la solución que planteemos. Esta es la etapa del pensamiento analítico, porque debemos estudiar cuál es la situación, definir hasta dónde podemos actuar o cuál será nuestra aproximación a esta problemática. Por ejemplo, si el problema que planteamos es la acumulación de basura en algún punto de la comunidad, podríamos enfocarnos en el manejo de residuos o en la prevención de esto. Aunque el hecho es el mismo, la aproximación es distinta.
Aquí es donde la creatividad entra con todo su potencial. En esta etapa es importante estimular a los alumnos, dotarlos de un espacio en el que puedan moverse, poner música y proponer ejercicios para que se relajen, para que su imaginación fluya, juegos en donde puedan activar cuerpo y mente al inicio o durante el proceso de idear con sus compañeros soluciones.
También es importante hacerles ver que los errores serán inevitables, que no hay ideas absurdas y que no pertenecen a uno solo mientras se trabaja en equipo, para que al proponerlas sus compañeros puedan también modelarlas, hacerlas crecer y criticarlas. La empatía entre el grupo es muy importante, porque se trata de aportar sin juzgarnos a nosotros mismos, ni a los otros.
Todas las ideas funcionan perfectamente en nuestra mente, pero para comprobar su eficacia no hay como experimentar con ellas, crear un prototipo y ponerlo a prueba. Aquí el tiempo que tengan los alumnos debe ser limitado, porque se trata de encontrar los fallos, no de generar ideas perfectas. Tampoco se trata de crear prototipos muy elaborados, pueden ser prototipos probados en la misma aula, con sus compañeros, planes que describan el proceso que seguirán al ponerlo en marcha. Exponerlo en la clase es crucial, así podrán cuestionar realmente el proceso.
En este paso es importante retroceder para re-pensar las soluciones, resolver los problemas que se hayan encontrado, así que normalmente volveremos a la fase de la creatividad.
Lo ideal al finalizar este proceso es poner a prueba nuestro prototipo, puede ser un simple experimento de clase o un verdadero ejercicio para la comunidad, lo importante es permitir que los alumnos pongan a prueba sus ejercicios de la forma más realista posible, para que vean el resultado de su esfuerzo, pero también para que sean críticos con sus proyectos. Compartir con sus compañeros los resultados, su experiencia y retroalimentar todo el ejercicio es muy importante, para ellos como actores del proceso y para ti como docente, así los siguientes ejercicios tedrán mejoras necesarias.
Estas son las fases del design thinking. Esta nueva metodología es muy cercana a muchas otras y combinar diferentes procesos puede resultar útil para tu salón de clases.
¿Te parece que podría tener éxito entre tus alumnos? ¿Alguna vez has aplicado esto en tu aula? ¡Comparte con nosotros tus ideas y experiencias!